Un plan de viabilidad no es un documento para el banco: es la comprobación de si tu negocio aguanta antes de que te juegues el dinero. Estos son los seis pasos, en orden, y lo que hay que calcular en cada uno.
El banco
Para concederte financiación quiere ver que puedes devolverla: previsión de tesorería y capacidad de pago.
La subvención
En la mayoría de ayudas a emprendedores el plan es obligatorio y se valora la coherencia de las cifras.
Tú mismo
Es el único de los tres motivos que importa de verdad. Los otros dos son trámites; este te evita perder los ahorros.
La diferencia entre un plan de viabilidad y una plantilla de Word rellenada es que el primero calcula. Un documento con apartados bien redactados y sin números detrás no dice nada sobre si el negocio se sostiene.
Qué vendes, a qué precio y cuántas unidades al mes. El error clásico es partir de la facturación que necesitas para que salgan las cuentas, en vez de la que el local, el horario y la clientela dan de sí. Empieza por la capacidad física del negocio: cuántos clientes caben, cuántas horas abres, cuánto gasta cada uno.
Obra, equipamiento, mobiliario, licencias, existencias y — la que siempre se olvida — el fondo de maniobra para aguantar los meses en que todavía no llegas al punto muerto. Un plan que no reserva colchón para los primeros meses no es un plan, es un deseo.
Fijos son los que pagas aunque no vendas nada: alquiler, personal de estructura, seguros, gestoría, cuota de autónomos. Variables son los que suben y bajan con las ventas: mercancía, comisiones, suministros ligados a producción. Esta separación es la que hace posible todo lo que viene después.
Costes fijos divididos entre el margen de contribución (1 menos el porcentaje de coste variable). El resultado es la facturación mínima para quedarte a cero. Si ese número te parece alto para lo que ese local puede dar, ya tienes la respuesta y te has ahorrado la inversión.
Es la parte que casi nadie hace y la que más negocios se lleva por delante. Un negocio puede ser rentable sobre el papel y morir igualmente porque cobra a 60 días y paga a 30. El beneficio es una opinión contable; la caja es un hecho. Necesitas los 24 meses, mes a mes.
Repite el cálculo en versión pesimista, base y optimista, y saca el VAN, la TIR y el plazo de recuperación. No es burocracia: es lo que responde a la pregunta de si este proyecto merece más la pena que dejar el dinero quieto, y es lo primero que mira un banco o un inversor.
Rangos de inversión y de márgenes para cada tipo de negocio, cada uno con su fuente pública enlazada, y el cálculo del punto muerto explicado paso a paso sobre un ejemplo.
En preparación (se publica cada guía solo cuando hay fuentes citables para sus cifras):
Peluquería · Centro de estética · Gimnasio · Tienda online · Alojamiento turístico · Taller mecánico · Panadería u obrador
FinPlan Pro hace los seis: previsión a 24 meses, tesorería mes a mes, punto muerto, tres escenarios, VAN, TIR y plazo de recuperación. Y lo entrega en un informe PDF listo para presentar. Sin saber contabilidad y sin suscripción.
Conseguir FinPlan Pro — 79 €Pago único con Stripe · 12 meses de acceso · Devolución en 14 días